20 estrategias reales para ayudar a un recién nacido a dormir

Dormir. Esa palabra tan sencilla… y tan complicada cuando acabas de tener un bebé.
Si tienes un recién nacido, probablemente ya te has dado cuenta de una cosa: nadie duerme como antes. Y no, no estás haciendo nada mal.

El sueño del bebé no funciona como el de los adultos. No hay horarios fijos, no hay noches del tirón y, muchas veces, parece que justo cuando consigues que se duerma… se despierta.

El Sueño del Bebé

La buena noticia es que hay muchas cosas que puedes hacer para facilitar el descanso, incluso si tu bebé tiene gases, reflujo o cólicos. No existen fórmulas mágicas, pero sí estrategias que funcionan cuando se aplican con paciencia y constancia.


Cómo duermen los recién nacidos y por qué es normal que se despierten tanto

Un recién nacido duerme, de media, entre 14 y 17 horas al día, pero no seguidas. Su sueño se reparte en tramos cortos, tanto de día como de noche.

Esto ocurre por varias razones:

  • Su cerebro aún no distingue bien entre día y noche.
  • Sus ciclos de sueño son muy cortos.
  • Su estómago es pequeño y necesita comer con frecuencia.

Hasta los 3 o 4 meses, no empieza a formarse un patrón más predecible. Así que si ahora te preguntas “¿por qué no duerme seguido?”, la respuesta es sencilla: porque aún no puede.


20 estrategias prácticas para ayudar a tu recién nacido a dormir mejor

Aquí no hablamos de teorías bonitas, sino de cosas que realmente ayudan en el día a día.

1. Respeta sus tiempos de vigilia

Un bebé cansado en exceso duerme peor. Los recién nacidos solo aguantan despiertos 60–90 minutos. Si esperas demasiado, llorará más y le costará dormirse.


2. No fuerces horarios rígidos

Al principio no hay rutinas estrictas. Observa a tu bebé y adáptate a él, no al revés.


3. Cuida especialmente la primera siesta del día

Una buena primera siesta suele marcar el tono del resto del día. Si empieza bien, todo fluye mejor.


4. Cambia el pañal antes de la toma

Así aprovechas el efecto relajante de comer para que se duerma después.


5. Reduce la estimulación antes de dormir

Luces bajas, pocas visitas, voces suaves. El cerebro del bebé se sobreestimula con facilidad.


6. Aprende a leer sus señales

Bostezos, cejas enrojecidas, miradas perdidas, movimientos bruscos. Si esperas al llanto, ya vas tarde.


7. Envolver al bebé puede ayudar (con seguridad)

El envoltorio recrea el útero y aporta calma. Deja de hacerlo cuando empiece a girarse solo.


8. Usa ruido blanco

El silencio absoluto no es natural para un bebé. El ruido blanco recuerda al sonido del vientre materno y ayuda mucho a conciliar el sueño.


9. Movimiento suave

Mecer, pasear en brazos o usar una mecedora puede ser mano de santo, especialmente con cólicos.


10. Oscuridad para dormir, luz para estar despierto

Durante el día, luz natural. Por la noche, oscuridad. Esto ayuda a regular su reloj interno.


11. Temperatura adecuada

Entre 20 y 22 ºC es ideal. Más calor no significa más confort, al contrario.


12. Masaje relajante

Un masaje suave antes de dormir ayuda a liberar tensión y favorece el sueño profundo.


13. Contacto físico calmante

Al dejarlo en la cuna, apoya tu mano unos segundos en su pecho. Ese gesto da seguridad.


14. El chupete puede ser un gran aliado

Para muchos bebés, succionar es relajante. Si lo acepta, puede ayudar mucho.


15. Paseos con luz natural

Salir a la calle durante el día ayuda a regular los ritmos de sueño.


16. Las siestas de 40–45 minutos son normales

Muchos bebés se despiertan ahí. Puedes intentar ayudarle a enlazar otro ciclo.


17. Evita siestas largas al final del día

Si duerme demasiado tarde, le costará conciliar el sueño nocturno.


18. Acostar temprano es mejor que tarde

Dormir antes de medianoche suele favorecer un descanso más profundo.


19. Cuida lo que consumes si das el pecho

Algunos alimentos o bebidas pueden influir en el descanso del bebé.


20. Paciencia, mucha paciencia

Habrá días buenos y días caóticos. Es parte del proceso. No define tu capacidad como madre o padre.


Lo más importante que debes recordar

  • No existe el bebé perfecto que duerme solo desde el primer día.
  • Cada bebé es diferente y necesita su propio ritmo.
  • Dormir mal al principio es normal, temporal y pasa.

Estás aprendiendo, igual que tu bebé. Y aunque ahora parezca eterno, esta etapa no dura para siempre.


Dormir mejor es un proceso, no una carrera

Ayudar a un recién nacido a dormir no va de controlar, sino de acompañar.
Cuanto más entiendes cómo funciona su sueño, menos frustración y más calma hay en casa.

Aplica estas estrategias poco a poco, quédate con las que mejor funcionan para vosotros y confía en tu instinto. Lo estás haciendo mejor de lo que crees.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para fines de afiliación y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad