Cuando bañar a un recién nacido

En ocasiones los padres primerizos y en general, no cuentan con la asesoría suficiente al llevar a cabo por primera vez esos cuidados y atenciones que tan necesarias son para el correcto desarrollo y crecimiento de todo lactante.

El baño constituye en todo caso, el cuidado y el momento ideal para conocer al recién nacido y acostumbrarlo a ciertos hábitos de higiene que siempre serán necesarios durante su vida como infante, y  cómo adulto posteriormente.

Cuando bañar a un bebé

Aspectos a tomar en cuenta

Dependerá de los padres en cierta medida, cómo manejar ciertas situaciones por primera vez, para que las mismas puedan llevarse a cabo desde la calma y el disfrute, ya que muchas veces los mismos se preocupan de sobremanera al pensar que pueden cometer un error al cuidar al recién nacido.

El primer baño de un recién nacido, o en todo caso las secciones de baño en general deberán, bajo las condiciones adecuadas, transformarse en el momento ideal para conectar con el pequeño y hacerle sentir tanto el amor como la atención que se merece.

Lo primero por hacer será informarse como responsables del bebe, si se tienen muchas dudas nunca estará de más consultar con el pediatra las posibles inquietudes, ya que en ocasiones el recién nacido puede nacer con patologías que necesitan atención y orientación.

Por lo general se recomienda bañar al recién nacido después de que al mismo se le caía el cordón umbilical, pues hacerlo antes de dicho momento, podría dar origen a problemas infecciosos, debido al agua que posiblemente podría quedar en dicha zona.

¿Qué hacer mientras se cae el cordón umbilical?

Se podrá hacer uso de toallitas húmedas, de algodones humedecidos previamente con agua preferiblemente tibia, con movimientos acompasados, como si de un masaje se tratase se deberá ir quitando todo resto de suciedad que pudiera estar presente en el cuerpo del lactante.

Aproximadamente, el cordón umbilical se caerá por si solo pasadas una a dos semanas desde el nacimiento del bebe en cuestión, por lo que la paciencia será pieza clave al querer darle al recién nacido su primer baño desde el disfrute.

Deberá también tenerse sumo cuidado con esas zonas, que bien por estar de cierto modo “escondidas”, podrian acumular humedad, haciendo que se presenten problemas o afecciones como la irritación de la piel, los hongos, las alergias, etc.

Al ser el primer baño, la primera experiencia del bebe respecto al agua, se deberá procurar que la experiencia sea lo más agradable posible para el mismo, pues de lo contrario el pequeño bien podría agarrarle temor al agua, lo que haría a futuro mas complicado dicho proceso de higiene.

Por lo que hacer del baño una experiencia sensorial relajante para el recién nacido hará que el mismo aprenda a familiarizarse con el agua, con el tacto de la madre, y con el olor y textura de todos y cada uno de los productos de higiene utilizados durante el baño.

El momento del baño debe llevarse a cabo lejos de posibles distracciones, ya que las mismas podrian significar un riesgo para el bebe.

Se debe recordar en todo momento que durante los primeros años de vida de un pequeño, los mismos dependen exclusiva y totalmente de los padres, por lo que la correcta atención a los mismos marcará la diferencia.

De igual manera deberá tenerse a la mano todos los productos que se podrian necesitar; de todos modos a continuación se puntualizaran algunas recomendaciones que podrian ser de gran ayuda para esos padres primerizos que tienen cierto temor al llevar a cabo el primer baño.

Recomendaciones

Sin duda alguna el informarse, leer y asesorarse siempre será la mejor opción si de verdad se desea hacer las cosas bien.

Aunque por más contradictorio que suene la espontaneidad también resultará importante durante la experiencia del primer baño, ya que el bebé sentirá en todo momento las emociones de la madre o padre, por lo que se deberá estar sereno.

Ahora bien, las siguientes recomendaciones podrian servir de guía para que el baño del recién nacido por primera vez sea todo un éxito.

  • La temperatura del agua debe ser agradable al tacto del bebe, ya que si la misma esta muy fría o caliente, la primera reacción del lactante será rechazarla por completo y no querer volver a pasar por tal impresión.

Por lo que se recomienda, primero relajar al bebé mediante el uso de palabras, canciones cantadas por la madre, música, masajes, caricias, para que el bebé asocie el momento del baño con una sensación de relajación y placer.

El agua debe estar templada al momento del baño, la temperatura ambiente también influirá en dicho momento, ya que en todo caso se deberá evitar exponer al bebé a bruscos cambios de ambiente. El agua deberá tener una temperatura no mayor a 34 grados.

  • La cantidad de agua deberá ser la correcta, así como el tamaño de la bañera en la que se colocará al pequeño.  Si se trata del primer baño, lo más sano  será que se bañe al pequeño en brazos, por su seguridad sobre todo.

Además el mismo se sentirá más protegido al estar en contacto directo con la madre, y no expuesto en una bañera, donde podrian ocurrir accidentes, de no estar totalmente alertas.

El tamaño de la bañera y la cantidad de agua a usar en los baños posteriores, será determinante para que el bebé se sienta cómodo y esté seguro.

  • Uso de productos especialmente diseñados para el baño del lactante. Abusar respecto al uso recurrente de productos de higiene que se creen son necesarios para el bebé, podría representar un riesgo, por lo que en el primer baño solo se deberá hacer uso del jabón neutro o de bebé y del  agua.

Muchas son las personas que optan por usar colonias, cremas, talcos para bebes en cada baño, pero dicho hábito no suele ser el más sano para el recién nacido, pues algunos productos podrian llegar a irritar la piel del pequeño o a su vez alterar el ph del mismo.

  • Secar con un paño agradable al tacto. Inmediatamente después del baño se deberá secar al bebé muy bien, sin obviar esas zonas tan importantes y en las que posiblemente se acumule humedad, como lo son: entre los deditos, el cuello, los oídos, el ombligo, etc.

Si bien el ser buen padre se aprenderá sobre la marcha, nunca estará de más esforzarse por hacer las cosas bien, y hacer sentir al pequeño cómodo y protegido en todo momento durante el baño.

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