¿Cómo vestir a un bebé para dormir durante el calor del verano?
Las noches de verano ya son complicadas para cualquiera… imagínate para un bebé.
Al calor se le suman los despertares habituales por hambre, gases o necesidad de contacto, y muchas veces los padres se preguntan:
👉 ¿tendrá frío?, ¿tendrá calor?, ¿va bien así vestido?
Es una preocupación lógica. Los bebés, especialmente los recién nacidos, no regulan bien su temperatura corporal, y un exceso de abrigo puede ser tan molesto (o más) que el frío.
Por eso, en verano, vestir bien al bebé para dormir es clave para su descanso y su bienestar.

Por qué el calor afecta más a los bebés
El sistema de regulación térmica de los bebés todavía está inmaduro. Esto significa que:
- Se sobrecalientan con más facilidad.
- Les cuesta eliminar el exceso de calor.
- El calor puede provocar despertares frecuentes, irritabilidad y mal descanso.
Dormir bien es fundamental para su desarrollo físico y neurológico, así que en los meses de verano conviene prestar especial atención al ambiente y a la ropa.
La temperatura ideal para dormir suele situarse entre 18 y 20 ºC, pero sabemos que en muchas noches de verano eso es difícil de conseguir. Ahí es donde entra el sentido común.
Cómo vestir a un bebé para dormir en verano según la temperatura
Aquí no hay reglas rígidas, pero sí orientaciones muy útiles.
Temperaturas muy altas (más de 30 ºC)
Cuando el calor es intenso:
- Un pañal es suficiente.
- No es necesario body ni pijama.
- Menos capas = más confort.
Aunque cueste, no pasa nada porque duerma “ligero”. El exceso de ropa solo aumentará el malestar.
Temperaturas altas (entre 25 y 30 ºC)
En este rango:
- Pañal + body de algodón de manga corta es más que suficiente.
- Tejidos ligeros y transpirables.
- Nada de capas extra “por si acaso”.
Temperaturas intermedias (entre 23 y 25 ºC)
Aquí puedes optar por:
- Pijama de manga corta, o
- Camiseta de manga corta + pantalón corto ligero.
- Calcetines finos de algodón si notas los pies fríos.
Siempre mejor algodón, muselina o fibras naturales.
Cómo saber si el bebé tiene calor o frío
Un error muy común es tocar manos o pies. Eso no es fiable.
👉 Lo mejor es tocar la nuca o la espalda:
- Si está sudorosa o muy caliente → tiene calor.
- Si está templada → está bien.
Y recuerda: es preferible que esté un poco fresco a que pase calor.
Cómo refrescar la habitación del bebé en verano
Cuando el termómetro no da tregua, hay pequeños trucos que ayudan mucho.
1. Aire acondicionado (con cuidado)
El aire acondicionado puede ser un gran aliado, pero hay normas básicas:
- Enciéndelo antes de acostar al bebé, no con él dentro.
- Apágalo o déjalo a temperatura suave al dormir.
- Nunca debe darle el aire directamente.
2. Ventilador: sí, pero bien usado
Si no tienes aire acondicionado:
- Usa el ventilador para mover el aire, no apuntando al bebé.
- Puedes orientarlo hacia la pared o el techo.
- Evita que esté funcionando directamente sobre el niño mientras duerme.
3. Truco de las toallas húmedas o botellas congeladas
Métodos sencillos y eficaces:
- Colocar toallas húmedas en la habitación ayuda a refrescar el ambiente por evaporación.
- Botellas de agua congelada cerca (nunca en la cuna) también pueden bajar la sensación térmica.
4. Textiles naturales en la cuna
En verano, mejor evitar:
- Protectores impermeables con mucho plástico.
- Tejidos sintéticos.
Opta por:
- Sábanas de algodón.
- Muselina ligera.
En cuanto a pañales, si usas desechables, intenta que sean lo más transpirables posible.
El sarpullido por calor: la señal de alerta más común
Cuando un bebé tiene calor, su cuerpo lo dice claro.
El sarpullido por calor aparece como:
- Pequeños puntitos rojos.
- Piel áspera al tacto.
- Suele salir en cuello, ingles, pliegues, codos o rodillas.
No es peligroso.
Es simplemente una señal de que el bebé necesita más frescor.
Con una mejor ventilación, menos ropa y alguna crema calmante, suele desaparecer rápidamente.
Consejos finales para noches de verano más tranquilas
- Evita exponer al bebé al sol directo durante el día.
- Mantén horarios de descanso flexibles.
- Revisa la habitación antes de dormir.
- Confía más en la temperatura ambiente que en “por si acaso”.
Con un entorno fresco y ropa adecuada, tanto el bebé como los padres descansan mucho mejor.
Menos capas, más descanso
En verano, vestir a un bebé para dormir no va de abrigar, sino de permitir que su cuerpo respire.
Menos ropa, tejidos naturales y una habitación lo más fresca posible son la combinación ideal.
Escucha a tu bebé, observa sus señales y recuerda algo importante:
el calor molesta más de lo que parece, pero se puede gestionar bien.



